Mentira, tras mentira, tras mentira…

Una mentira, aunque se repita mil veces, jamás será una verdad. Y aunque Artur Mas y los suyos no lo quieran ver, esta premisa se cumple siempre, también en el caso de que se convoque un referendum de autodeterminación por el Gobierno catalán; porque por mucho Gobierno que sea, no tiene patente de corso para saltarse las leyes a la torera. Por eso, afirmar que será una convocatoria legal, es una mentira total. Tal y como suena el término: men-ti-ra.
Ayer el Parlament aprobó una resolución del PSC que era muy similar a la que en su día rechazó el Congreso de los Diputados y que evidenció el desmarque de los socialistas catalanes del PSOE, y de Carme Chacón del PSC. Esa resolución insta a la Generalitat a dialogar con el Gobierno de España para convocar la consulta y es ahí donde suma y sigue la mentira de Mas. Dice que tratará de que la consulta esté en el marco de la Constitución (lo que es imposible), y que si no lo consigue estará en consonancia con la Ley Catalana de Consultas, una normativa que entra en evidente conflicto con la Norma superior estatal… Otra trampa más del nacionalismo, que quiere ponerse a la altura del Gobierno de España y eso, con el ordenamiento jurídico actual, es imposible.
En el fondo a lo que asistimos es a un nuevo capítulo de tensar la cuerda en esta deriva en la que han entrado CiU y el PSC por saber quién es más catalanista, como si defendieran una esencia de la que son únicos propietarios. Pues no. Mal que les pese, ser catalán es algo muy diferente, es pluralidad, libertad, es amplitud de miras y solidaridad, es tener pasión por lo propio y asumir que estamos en un Estado de Derecho y que formamos parte de una sociedad muy rica en la que todos sumamos. Eso también es ser catalán… Creer que sólo son catalanes los que más vocean, los que más plantan cara al Estado, los que hacen de la insumisión española un modelo de acción política y social, es engañar a todos, es una huída hacia adelante que lleva a un empobrecimiento general, que la Comunidad va a terminar pagando. Hacer reos a los medios de comunicación catalanes, gastando cantidades indecentes de dinero que se detraen de la sanidad o de los servicios esenciales que se están recortando a los catalanes, es de una irresponsabilidad que raya en el despropósito y en el empobrecimiento social.
Mal camino el de la sociedad de la confrontación y el separatismo, el de aquellos que dividen cuando hay que sumar y el de quienes envenenan a un sector ciudadano con el odio y el rechazo a la convivencia con otros territorios, una convivencia que aunque la propaganda nacionalista quiera desvirtuar, ha sido muy fructífera y enriquecedora para todos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *