¿Dónde está Rubalcaba?

A veces no es fácil entender los tiempos en política… Elena Valenciano reconoció ayer que el PSOE vive un momento político muy difícil que exige tomar medidas sin dilación, pero ni las explica, ni da el calendario para estar vigente. Es insólito que la dirección del partido no crea urgente reunir a la Ejecutiva Federal para analizar la situación tras las elecciones del domingo y definir las posibles medidas que se deben aplicar. Cuantas más voces se alzan entre los dirigentes socialistas contra la situación interna que vive el partido, donde ven como claros responsables a los dirigentes nacionales del mismo, más se enrocan éstos en la política del avestruz para dejar que pase el tiempo y capee el temporal.
Asumir responsabilidades en política es dejar paso a nuevos tiempos. No se asumen responsabilidades sólo con la palabra. Hay que mostrar hechos y sin embargo aquí todos siguen en sus puestos. Al PSOE le va a costar mucho sobreponerse a la etapa Zapatero, porque los ciudadanos recordarán por mucho tiempo la peor gestión de la democracia. Mientras los actores sean los mismos, aunque Zapatero ya no esté, difícilmente levantarán cabeza. Pero esto no parecen entenderlo y parece que Rubalcaba no está dispuesto a dejar las funciones que ahora tiene.
Al hablar de la crisis económica todos coinciden en que una de las grandes claves es la pérdida de la confianza en España, una imagen muy deteriorada que hay que recuperar si queremos salir de ésta. La confianza y la seguridad en economía son un grado importantísimo, definitivo. No muy diferente es en la vida política, donde los liderazgos y las referencias son imprescindibles para mover la maquinaria de los partidos. Rubalcaba tiene mucha historia, mucha, y fue un actor clave en la etapa Zapatero. Muchos dijimos que no se podía reconstruir el PSOE desde la estructura de aquella época y los hechos ratifican que no nos equivocábamos. Los analistas, hasta los más afines, coinciden en que las cosas no pueden seguir así y que es necesario un cambio de rumbo, un viento nuevo que insufle aire fresco y limpio que ofrezca a los españoles una imagen diferente a la que hoy dan los socialistas. Que nadie quisiera dar la cara la noche de las elecciones no tiene un pase; que Rubalcaba ayer se escondiera y no prevea decir nada hasta la reunión de la Ejecutiva del próximo lunes, demuestra su forma de entender la política, enrocado en el poder y sin tener la capacidad de asumir errores. Maneja muy bien la palabra y tratará de envolver a todos la próxima semana, pero el problema es que ya nadie le cree, casi ni los suyos, y por eso mantenerse en la situación actual, será la garantía de que el partido no ha tocado fondo y que puede saltar hecho trizas en medio de luchas intestinas que no tardarán mucho en aflorar.

1 comentario

  1. Ha reaparecido esta tarde en el Congreso pero está perdido en su partido como todo el psoe está perdido y dando tumbos.Acabará como el Pasoc en Grecia que casi queda como partido extraparlamentario.Lo que ha ocurrido en Galicia y las vascongadas y lo que le ocurrirá en Cataluña son la prueba más fehaciente de esto.

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