No fue una jornada de grandes sorpresas en Galicia y en el País Vasco. El PP ganó con autoridad en las autonómicas gallegas y el nacionalismo en su conjunto hizo lo propio en Euskadi. Lo llamativo son las consecuencias que puedan traer estos procesos, porque es evidente que tendrán repercusión nacional en muchos campos…
Bajó la participación y no es de extrañar. El electorado arrastra un cansancio derivado de que todos los años, por unas u otras razones, tenemos alguna elección en el horizonte. Si a ello unimos la crisis y el mal momento de imagen de los políticos, tendremos servida la lógica caída de votantes.
En Galicia, mientras Feijóo se empeñó en defender que las elecciones eran para el territorio y no eran un examen a la política nacional del PP, Rubalcaba se esforzó en hacer lo contrario y transformar el proceso en un test sobre las políticas de Mariano Rajoy. Pues el resultado ha sido tremendo para él, porque el gran batacazo electoral ha sido el del PSOE. Debacle que se repite en Euskadi, donde han perdido 100.000 votos… Ni Rubalcaba ni Elena Valenciano dieron ayer la cara para asumir la derrota o para explicar, simplemente explicar, a sus militantes y votantes, lo que ellos entienden que había pasado. El PSOE está en caída libre y esto no beneficia a nadie. Sin embargo, nada apunta que pueda haber un cambio de rumbo.
La peor noticia son los buenos resultados de Bildu, que fruto de la connivencia Zapatero-Pascual Sala, obtuvo el pasaporte para concurrir a las elecciones. Los batasunos están fuertes, muy fuertes y habrá que esperar a ver los movimientos del PNV para saber cuáles son las intenciones de los nacionalismos en este momento. Quienes defienden que PP y PSOE se han hundido en el País Vasco por pactar contra natura, no admitiendo que les une el constitucionalismo, defienden el acuerdo PNV y Bildu, a los que une el nacionalismo, pero con teóricos enfoques tan o más divergentes que los del PP y el PSOE… Veremos qué es lo que pasa, pero no apunta nada bueno.
En conclusión, imagino que el PP nacional debe tener un sabor agridulce. Satisfactorio papel en Galicia, que le da tranquilidad a Rajoy en su mandato, pero preocupación por el hundimiento en Euskadi, donde Basagoiti sale enormemente cuestionado. En el PSOE si se empeñan en no enmendar la deriva de desprestigio y desmovilización de los suyos, están abocando al Partido a una travesía del desierto larga, muy larga… Los ciudadanos veremos con preocupación si el PNV, ya con responsabilidades de gobierno, se suma a la deriva nacionalista de Artur Mas y tensan en conjunto la cuerda de la confianza en España para propiciar una ruptura desastrosa para todos.