¡Basta! ¡Prou! ¡Nahikoa da! ¡Chega!

Los resultados de la EPA, la Encuesta de Población Activa, la más rigurosa de las estadísticas laborales que se hacen en España, nos han devuelto a todos a la realidad del momento: casi 6 millones de parados, exactamente 5.965.400 parados, más del 26% de la población activa y cifras del 50% de paro juvenil… En 2012 el paro aumentó en 850.500 personas. No es el peor año, porque 2009 fue todavía peor, pero estamos en una caída libre estrepitosa que pone los pelos de punta. Este sí que es el gran problema de España y la prioridad número uno de nuestra vida política y social.

Vamos a dejarnos de zarandajas. Aquí hay que ponerse manos a la obra a trabajar para frenar esta sangría, y vale ya de estar mareando la perdiz con distracciones que no conducen a nada. Bueno, sí conducen: a perder el tiempo en lo accesorio, olvidando lo principal, lo más importante, lo que asegurará el futuro del país.

Ante el dato del paro, no es que la corrupción se vea como algo menor, que no lo es, pero no puede servir como justificación para distraer la atención sobre lo que no admite demora en la atención. Es más, acabar con la corrupción es mejorar la imagen del país, ganar en confianza y con ello generar un ambiente cara al exterior que puede ser determinante a la hora de atraer inversiones del exterior.

Estamos en una vorágine informativa que nos aturde. En una serpiente de actualidad que nos devora y puede que nos haga perder la perspectiva. Hay políticos honrados, los más, que tienen que soportar el comentario ciudadano, bastante generalizado, del desprecio y el despecho. Y esto no es bueno para nadie… Hay hartazgo en una sociedad que asiste impotente ante el desmoronamiento de un castillo que creíamos sólido, y que estamos viendo que tenía mucho de «naipes». Por eso los ciudadanos esperamos una reacción valiente y comprometida. Esperamos que nuestros políticos dejen de enfrentarse, que se peguen al terreno y que solucionen los problemas de verdad. Por eso sonroja la desvergüenza de Mas y sus mariachis, por eso repugna el enfrentamiento partidario sólo por erosionar. Los ciudadanos esperamos políticos de altura, porque creemos en la fortaleza de la sociedad, en la democracia y en el futuro de España. Es la hora de que nuestros representantes den la talla y estén a la altura que de ellos cabría esperar.

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