La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha abierto el debate sobre la recogida de basuras en la capital de España. El dato que ha dado es importante: es la única gran capital en la que la basura se recoge todos los días del año a excepción de Nochebuena y Nochevieja. En Madrid, como en cualquier ciudad del mundo, la recogida de basuras se paga con los impuestos de los ciudadanos, sólo que en la capital de España la tasa es más baja que en la mayor parte de las capitales del mundo occidental, aunque en ellas la basura no se recoja todos los días del año.
Lo mismo que pasa en Madrid ocurre prácticamente en toda España, lo que indica que contamos con un servicio público de primera que no sabemos si podemos o no mantener. Ya tenemos en puertas una nueva polémica sobre el desmantelamiento del estado del bienestar, una de las cuestiones que más se presta a demagogia, porque quienes la atizan son incapaces de pararse a pensar si podemos o sostener todos estos servicios en la forma en la que están.
Vivimos o hemos vivido muy bien en España. Disfrutamos de unos servicios muy por encima de la media y nuestra fiscalidad está por debajo de la media. Algo no casa y el resultado, en buena medida, es lo que estamos padeciendo en este momento. Sinceramente no creo que estemos ante un debate de enfrentamiento entre las formaciones políticas, sino que estamos ante un estado de necesidad para sentarnos a hablar muy en serio del estado del bienestar que queremos y el que podemos tener de acuerdo con nuestros recursos. Poner servicios en tiempo de bonanza es relativamente fácil y además genera pingües beneficios electorales a quien lo hace. Quitarlos es harina de otro costal y tiene unos costes altísimos, que muy pocos están dispuestos a pagar. El PP en este momento ha asumido la responsabilidad del tiempo que le ha tocado. Se le puede criticar que tenía que hacer más, pero lo que no es justo es que se le acuse de torpedear el estado del bienestar porque quiera asegurar el futuro de la nación. Ha habido muchas alegrías y sólo hay que pasearse por las ciudades para ver faraónicas construcciones que en muchas ocasiones carecen de utilidad, o infraestructuras que no sirven para nada, monumentos al desahogo y al despilfarro, como los aeropuertos de Castellón o de Castilla-La Mancha. De aquellos barros, estos lodos y no es ni justo, ni responsable, atacar a quienes con sus ajustes tratan de enderezar una situación que se iba de las manos.
Mucho me temo que en los próximos meses tendremos que afrontar el debate del estado del bienestar con todas las dolorosas consecuencias que ello impone. Falta mucho por ajustar y hacerlo siempre supone afrontar un dura realidad. O se ingresa más o se gasta menos, pero la situación que tenemos en los servicios públicos es insostenible. Ingresar más parece muy complicado, porque las mayores fuentes de ingreso se han venido abajo, la construcción y el consumo, por lo que tendremos que gastar menos y eso impone renuncias. Más vale que nos vayamos acostumbrando y seamos responsables, porque en caso contrario el desastre será de proporciones incalculables…
Nos hemos acostumbrado a tenerlo todo y ahora cuesta prescindir de las cosas porque creemos que todo lo que tenemos es un derecho y pocos deberes.No somos diferentes a otros paises y nuestro carácter mediterraneo hace que pensemos que de pobre a rico se va con mucha facilidad pero de rico a pobre es imposible.España ha vivido muy por encima de sus posibles y se ha permitido todos los lujos pasando la pelota al siguiente hasta que la caja ya no es que esté vacía,es que tiene un agujero en el fondo y ya no recoge ningun dinero.Ese agujero son las autonomías,que son lo que más destruye nuestra economía.Nos han llevado a la ruina y además han roto el país.Para dar gusto a los nacionalistas los constiotuyentes idearon una especie de reino de taifas que ha gastado y despilfarrado todo lo que tenía y mucho más.El resultado es que estamos arruinados,pero no estamos dispuestos a reconocerlo y prueba de ello es que nadie se atreve a meter mano a las autonomías y seguimos con tres millones de funcionarios,el doble que Alemania solo que ellos tienen el doble de población.Si no cambiamos y reformamos las administraciones no tenemos salida de cara al futuro y si confiamos en los políticos que nos gestionan lo tenemos más dificil todavia.