Arrancamos una semana importante en la que una vez más oiremos hablar de crisis, ajustes, sacrificios y momentos difíciles… Son términos que ya se han metido en nuestras vidas y que parecen resistirse a abandonarnos, lo que hace mella en nuestros bolsillos y nos pone, frente por frente, ante una realidad muy dura; ante una realidad muy dolorosa donde el paro, la imposibilidad de llegar a fin de mes o de hacer frente a nuestros compromisos, se hace cada vez más patente. Ante ello sólo hay una respuesta: trabajo, responsabilidad y confianza; una tríada que es imprescindible que interioricemos cada vez con más fuerza y que nos aferremos a ella porque en caso contrario las cosas se pondrán en un punto imposible.
Mariano Rajoy llamó el sábado a los presidentes autonómicos a una reunión de partido de la que no ha trascendido nada que no se quisiera que se conociera. Mutis absoluto para un encuentro que personalmente interpreto como un encuentro serio y responsable para transmitir a la sociedad que hay una voluntad absoluta de fortalecer un eslabón que aparece como el más débil, y que no es otro que la vigencia y eficacia del sistema autonómico.
A nadie se le escapa que Europa mira con cierta desconfianza a las autonomías españolas, a las que culpa de ser el factor número uno del déficit del estado español. Ante esta situación, nada más efectivo que escenificar un “todos a una” de las comunidades y del Gobierno y eso es lo que hemos visto este fin de semana. Todas las comunidades gobernadas por el PP, que son la inmensa mayoría, cierran su apoyo y respaldo a las políticas de austeridad y ajuste del Gobierno, a la voluntad firme y decidida de sanear la sanidad y al ajuste de la educación. No hay fisuras en el PP y eso nos tiene que dar confianza en Europa. Y no tengo ninguna duda de que hay una sintonía plena y un respaldo absoluto del PP, a un sistema de descentralización que ha sido positivo y que, con sus errores y aciertos, ha hecho una impagable tarea de modernización y acercamiento de los servicios y ha permitido poner el sistema de los servicios públicos, en los niveles más avanzados de Europa y del mundo.
Ahora hace falta que se cumpla lo pactado, que se definan las competencias de cada cual y que todos se pongan a trabajar en la misma dirección. Si eso se consigue, los nacionalismos se aíslan a sí mismos y el socialismo, cada vez más radicalizado, quedará en evidencia y también más aislado, con la consiguiente pérdida de oportunidad para aparecer ante el electorado como la solución creíble que necesita España.
El PP está trabajando con seriedad pero también debe ajustar su mensaje, y acertaron los presidentes autonómicos al advertir a Rajoy que es imprescindible una buena política de comunicación y explicar todo lo que se hace, aunque sea duro, doloroso e impopular… De la crisis no se sale con paños calientes y eso puede tener un coste inmediato, pero a la larga resultará una inversión muy rentable para todos.
No me extraña nada que los nacionalistas se desmarquen de la postura que pueda adoptar cualquier partido que busque la salvación de España,pero me parece una burla a la inteligencia que un partido que se llama español como es el Psoe,se desmarque de medidas de saneamiento que todos saben que son imprescindibles.Lo que está haciendo Rubalcaba es una infamia y una burla paa todos los españoles,porque lo que trata es de ahogar a Rajoy y al PP sin tener en cuenta el daño general que causa.Es lo mismo que hacia Zapatero que por defender sus intereses sacrificaba los más altos del conjunto del país.Lo que vemos es que Rubalcaba era un total defensor de la política que practico Zapatero y la duda que nos puede entrar es si no era él mismo el instigador de todo lo que hizo el presidente que ya no está.Cada vez nos desengañamos más de la política y la causa mayor es que vemos el desinterés por solucionar los problemas y el exagerado culto que se hace a las posiciones que adoptan los partidos a base de situar primero sus intereses y luego los personales,o a la inversa,pero todo muy alejado de los intereses de todos los que formamos España.