Hoy el Consejo de Ministros tomará otra medida de ahorro de fuerte calado: la reestructuración del complejo entramado de empresas públicas. De momento se autoriza la desaparición de 27 empresas y en breve se actuará sobre otras 49. Se desinvierte en 14 y se venderá la participación que tiene el Estado en otras 14. Lo que el Gobierno pretende es, además de dar sentido y eficacia a las empresas públicas que queden, cumplir con el principio de que sólo sean públicas aquellas empresas que ofrezcan servicios que no prestan las empresas privadas. En la actualidad sabemos que un gran número de empresas públicas hacen la competencia a las privadas y la posición de ventaja es evidente, aunque los resultados no lo demuestran.
Está claro que el Gobierno está dispuesto a luchar contra el déficit cuanto antes. Parece lógico, porque si en una familia las cuentas no están saneadas, difícilmente pueden abordar el futuro. Hemos gastado más de la cuenta, se han creado estructuras innecesarias y ahora llega el momento de la verdad, que no es otro que enfrentarse a una realidad que ya está resultando muy dolorosa… ¡Y lo que queda!
Al Gobierno se le pueden reprochar muchas cosas, porque la crítica es legítima y hay plena libertad para realizarla, pero lo que no se le puede negar es valentía a la hora de afrontar los problemas. Puede que después de 8 años de tancredismo político, donde el ejercicio de Gobierno se parecía al famoso baile de la “Yenka” (pasito para adelante, pasito para atrás), haya ahora un ejecutivo que ha decidido dar pasos para adelante, aunque ello suponga abrir senda donde se dejó crecer en demasía la maleza.
Los constantes mensajes que se dan desde Europa respaldando las medidas del ejecutivo y los indicadores internacionales, que aunque tímidamente, vislumbran un ligero repunte en nuestra economía, son la prueba de que los socios europeos necesitaban señales de que había ganas de abordar los problemas, de enderezar las cosas y de luchar por ser motor, nuevamente, de la economía del viejo continente. Es verdad que para eso queda mucho y además que hay que acertar en lo que se hace, pero lo que no es de recibo es sentarse a esperar a que escampe, algo que no pasará por generación espontánea.
Nos queda mucho camino por recorrer y mucho sacrificio por soportar. Si eso ya es un problema, vamos a tener que contar además con los palos en las ruedas que ya está poniendo la izquierda tratando de ganar la calle para una causa que nos ha llevado a la espeluznante cifra de más de 5 millones de parados. No deberíamos olvidarlo…
Se te ha olvidado una cosa que es importante que es que con estas empresas se escapan con mucha más facilidad de los controles que tiene la administración y por eso los partidos las han utilizado para sus chanchullos y las colocaciones de sus afines.En los casos de corrupción las empresas públicas han tenido un papel importante y por eso es muy bueno que se acabe con ellas.Aunque el gobierno lo haga por el ahorro,la verdad es que consiguen además un efecto que es beneficioso para la transparencia.La duda que tengo es si se atreverán con la televisión que siempre ha sido un nido de reptiles grande.En cualquier caso es un hecho que este gobierno le está echando huevos a la cosa.