No es un Congreso de transición.

Con el PP en el Gobierno de la nación y acumulando la mayor cuota de poder institucional que jamás haya tenido un partido en España, se celebra desde hoy en Sevilla el XVII Congreso Nacional del partido, que ratificará el liderazgo de Mariano Rajoy al frente del partido llamado a sacar al país de la crisis. La designación de Sevilla para el Congreso no es casual, es un respaldo cerrado de la organización a Javier Arenas, que tiene el reto de llevar al PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, permitiendo la entrada de aire nuevo en una administración apolillada por el PSOE y demasiado salpicada de escándalos.
Nada que ver el congreso del PP con el socialista celebrado hace 15 días. La vida interna de los populares es una balsa y no hay un futuro específico que decidir, aunque las sesiones tratarán, a través de la discusión de las cuatro ponencias presentadas, de dibujar lo que el partido quiere ser en un futuro y lo que es más importante, el modelo de sociedad que quiere moldear para España en un periodo dificilísimo de la vida del país y en el momento en que mayor poder y responsabilidad tiene.
La llegada del PP a la Moncloa ha llevado a una recomposición de las personas que integraban la cúpula del partido, personas que hoy ocupan cargos de responsabilidad en tareas institucionales. Por eso este congreso tiene la importancia de conocer el equipo del que se rodeará a María Dolores de Cospedal para llevar la nave de Génova, un equipo que deberá poner su acento y trabajo en el mañana, en el futuro, porque lo que no puede hacer el PP es dejarse llevar sólo por el hecho de estar en el Gobierno y obviar que hay una tarea de partido que realizar, que es la que une y la que mantiene la maquinaria electoral engrasada, la que permite ganar los procesos electorales y poder desempeñar tareas institucionales.
La fuerza del PP emana de que es el primer partido de España en militancia. De ello dan fe los 3.172 compromisarios que desde hoy trabajan en Sevilla. Pero hay un dato a tener muy en cuenta. De ellos 1.542, casi la mitad, son los compromisarios de Andalucía, Valencia, Castilla y León y Galicia, lo que habla de la fuerte implantación que el partido tiene en estas comunidades y del papel de liderazgo que ellas deben de tener en la organización.
El Congreso que hoy comienza será muy tranquilo, lo que no le resta importancia, porque además de hablar de España y su futuro, internamente pone en marcha el proceso de Congresos regionales y provinciales, que deberá suponer una gran renovación para el principal partido político de España.

1 comentario

  1. Este congresos será un paseo para Rajoy y muy diferente del de Valencia donde le querían mover la silla.El PP está muy fuerte y corre el grave riesgo de ser autocomplaciente y eso es algo que no se puede consentir.Debería ahora que manda mucho renovar y sin embargo parece que van a seguir los mismos incluida Cospedal que tiene abandonada Castilla-La Mancha y que seguirá acumulando cargos.No será un buen ejemplo y el partido popular ahora tendría que darlo.

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