Ryanair, más sombras que luces.

El éxito de la compañía son sus precios. No tenemos en cuenta las numerosas tomaduras de pelo, los engaños, los atropellos, hasta las vejaciones de esta empresa, porque su éxito es el precio. Hablo de Ryanair, la compañía irlandesa que utilizaron el pasado año casi 70 millones de pasajeros y que cerrará en marzo el ejercicio económico del último año con cerca de 400 millones de euros de beneficio. La compañía da empleo a más de 8000 trabajadores en España y ha arrebatado en nuestro país el liderazgo del transporte aéreo a Iberia, a la que ha obligado a crear su división Low Cost. Hay que reconocer que la política de precios de Ryanair ha permitido volar a muchas personas que en otras circunstancias no podrían hacerlo y ha popularizado los vuelos internacionales.
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y para muestra está la impresentable actuación del presidente de la compañía en Bilbao, provocando a los trabajadores de Spanair que sufren ahora el calvario de quedarse sin puesto de trabajo. No voy a entrar en los dimes y diretes sobre las condiciones de trabajo en Ryanair, que al decir de los sindicatos tiene muchos puntos obscuros, pero sí que voy a opinar sobre la patente de corso que consideran que ha logrado por aquello de volar más barato que nadie…
Desconfío de una compañía que engaña a sus clientes y Ryanair lo hace. Utiliza la letra pequeña para distraer al comprador y le cobra hasta por respirar. Como las autoridades aéreas no lo remedien, Ryanair terminará por pisotear a los pasajeros bajo la premisa de que, o se entra por su aro o se quedan en tierra. El colmo es que se quiera cobrar por ir al baño en los aviones, algo en lo que insisten los directivos de la compañía y que de momento no encuentra eco. Ahí está la ocurrencia de que en los vuelos de menos de 90 minutos, los pasajeros puedan ir de pie, algo que justifican en que un avión es como un autobús pero por el aire. ¿Alguien ha visto una sola línea regular de pasajeros en bus en la que éstos vayan de pié? Hay cosas más graves, como el hecho de que se prime económicamente al personal de embarque para que desvíen el equipaje de mano a la bodega, con lo que generan una agresividad hacia los pasajeros y un nerviosismo permanente en estos, que tienen que sufrir una desagradable aventura en cada embarque, y en muchos casos un trato vejatorio.
Intentar contactar con Ryanair para hacer una reclamación es mucho más que una aventura, es sufrir un auténtico ataque a la dignidad y ni siquiera los 200 españoles que hace una semana fueron abandonados en el aeropuerto romano de Ciampino, han encontrado un punto en el que agarrarse a sus justas demandas. Unan a esto que han llegado a solucionar la rotura de una ventanilla de un avión con cinta aislante, obligándolo a regresar a tierra porque se soltó la cinta. Y así otras mil tropelías que incomprensiblemente la administración tolera…
Los vuelos baratos son una oportunidad para todos. Pero los vuelos baratos para tratar a los pasajeros como ganado, para reírse de los desempleados de otra compañía, para ofrecer a los pilotos de Spanair trabajar si pagan sus impuestos en Irlanda y se abren una cuenta en Gibraltar, o para pedir a otro personal trabajo a destajo a 600 euros al mes, son muy cuestionables… Las cosas se podrían hacer bien, sin chulerías de barrio, tratando a los pasajeros como personas, cobrando por lo que hay que hacerlo. Y otro dato: sólo en España esta aerolínea recibe casi el 50% de las ayudas que la administración da en promoción y que es determinante para que operen los vuelos, porque o reciben o se van. En Ryanair hay más sobras que luces. Una lástima.  

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *