Hora cero.

A las cero horas, como es habitual, arrancó la campaña del 20N. Son los primeros compases y no veo demasiado ambiente de campaña entre la población. Parece que la cita queda para los partidos, que no se puede decir que hayan “tirado la casa por la ventana”, al menos por ahora… Hay cansancio entre los ciudadanos, mucho cansancio. Tal vez porque esta campaña debería haber finalizado hace ya muchas semanas y ya tendría que estar funcionando el nuevo Gobierno. Pero la decisión de Zapatero de dar un plazo de cuatro meses entre la convocatoria de las elecciones anticipadas y su celebración, ha resultado eterno, agotador y descorazonador; porque a medida que pasaban los días, se iban sucediendo las malas noticias entre la inacción de un Gobierno con aires de provisionalidad y más preocupado de borrar de la esfera pública al presidente y de aislar al que fue su vicepresidente y ahora candidato, que de los fracasos acumulados durante los sucesivos mandatos.
A la población le preocupa la cifra del paro que conocimos ayer, que denota el incremento de la fatal estadística de los inscritos en el INEM. Preocupa que no se vea la luz al final del túnel, que haya muchos problemas para llegar a final de mes, que no haya una esperanza para que las nuevas generaciones de jóvenes, esas de las que presumimos como las más preparadas que hemos tenido, tengan que irse fuera de España para buscar su mañana.
A todo esto hay que intentar dar respuesta en estos 15 días, confrontando programas y tratando de ilusionar a una población que está demasiado quemada. Los partidos deben esforzarse en apurar sus mensajes estos días, pero tengo la sensación de que las cosas no cambiarán mucho, porque la gente lo que quiere es pasar página, que se vayan quienes han originado el mayor desaguisado de la España democrática y son responsables de una situación política y social que no aventurábamos ni en nuestras peores pesadillas.
La campaña arranca con la mirada puesta en Cataluña y Andalucía, las dos comunidades en las que se juega la mayoría absoluta del PP. Son lugares en los que además se va a medir el termómetro del desgaste del socialismo y de la remontada del PP. Las encuestas son positivas, sobre todo en Andalucía, pero hasta que los votos no se hayan contado, no hay nada cierto.
Puede que sea una de las campañas que con más apatía reciben los ciudadanos, pero no es menos cierto que es la campaña de una de las elecciones más trascendentales, porque España se la juega. El nuevo Gobierno no tendrá una tarea nada fácil por delante y deberá atinar desde el principio, desde los mensajes que lance en la propia campaña, ya que una de sus misiones clave será ganar en confianza. Además, para el PP, que parte como previsible ganador, la campaña es clave para apuntalar una mayoría suficiente que le permita margen de maniobra, porque hay que tomar medidas importantes que no van a permitir el juego de los tradicionales chantajes nacionalistas… A partir de hoy llega la saturación de mensajes, mítines, entrevistas y maniobras. El resultado, el 20N.

1 comentario

  1. ES la hora de la verdad en la que comienzan las esperanzas de un país que se ha visto esquilmado por un sinvergüenza que ahora pretende retirarse sin rendir cuentas del daño que ha hecho.Ojalá el Psoe se hunda y pase a la oposición muchos años para pagar el dolor que ha causado a tantas familias españolas y el daño que ha causado a un país que era referencia en Europa y en el mundo.Deben pasar muchos años para que volvamos a tener un gobierno tan desastroso del que solo queda un exponente,Alfreco Pérez Rubalcaba,que precisamente es quién quiere heredar el desastre de Zapatero.Seguro que es para rematarlo.

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