Con eso de autoproclamarse el auténtico representante de la izquierda política en España, Rubalcaba se ha lanzado a una frenética campaña que no sabemos dónde acabará. Desconocemos de qué es capaz y hasta dónde llegará “el comando Rubalcaba” a medida que constate el horizonte de los más optimistas, que les dan poco más de 100 escaños, muy por debajo del triste suelo de Almunia.
A Alfredo le da igual que el Gobierno haga el ridículo, lo que le interesa es su estrategia y ahora toca la caza de rico. Sí, en pleno siglo XXI, cuando todos pensábamos en la madurez democrática e intelectual de los ciudadanos, viene Alfredo y resucita el “hombre rico, hombre pobre”. Se ha abierto la veda y se invita a participar en ella a la izquierda recalcitrante y nostálgica, a la que sólo le queda el resquemor por único capital político.
A Alfredo no le importa cómo se han logrado los patrimonios o el riesgo asumido para conseguirlo. No importa que sean el fruto de años de trabajo o el trabajo que hayan generado sus poseedores. Da igual. Son ricos y eso los convierte en presa. Es alimentar en una parte del electorado, la envidia hacia los que tienen lo que ellos no poseen. Alfredo pesca en uno de los mayores males nacionales, el de la envidia, ese que tanto empobrece personal e intelectualmente y que tanto estimula el rencor… Pero todo vale con tal de conseguir un puñado de votos.
Y tras la caza del rico viene la connivencia de los indignados. Hace falta tener cuajo para lanzar en la red un área dedicada a que los indignados le den ideas para el programa. ¿Quiénes son los indignados?… ¿Quiénes son sus interlocutores?… ¡Qué más da!… Se les tiende una mano, se capitaliza un movimiento en cuya aparición ha sido determinante la política que ha hecho Zapatero…!Ojo! y Rubalcaba, que era su número dos. La ideología, los principios, las formas, o lo que sea, se van a pique cuando de captar votos se trata. Además, hay que demonizar al PP como el partido de los ricos y el que margina a los indignados. Todo para presentar al PSOE como la panacea, a ese PSOE que con mano férrea ya controla y que no duda en utilizar para colocar a los suyos. Zapatero ya ha sido devorado.
Si estos son los principios del candidato Alfredo, el de la eficiencia, la credibilidad y el rigor, estamos apañados. A este paso la “R” de Rubalcaba va camino de facilitar la utilización de calificativos muy duros: ruin, rastrero, retorcido, rencoso… y nada de esto necesita la política española, que ha de hacer un gran esfuerzo por el entendimiento, por el olvido del pasado, por dejar de otorgar carnets de buenos y malos, de ricos y pobres, de progres y retros.
Alfredo debe ser consciente de que ya tenemos una mayoría de edad democrática que no permitirá que sus rastreras estrategias calen en un electorado cada vez más desencantado, desmovilizado, y que lo que quiere es armonía y trabajo, sobre todo trabajo… ¡que ya está bien que él y su entorno nos mantengan en los 5 millones de parados!
Alfredo Pérez Rubalcaba ya es conocido por todos y no engaña,aunque no podía pensar que fuera tan miserable.Me parece muy bueno tu punto de vista.
Bienvenida, espero que tuvieses buen y merecido descanso veraniego. Veo q no has perdido ni un ápice de tu genialidad y tus comentarios impecables y certeros.
Respecto al tema d hoy creo q Rubalcaba sufriò un ataque de autoestima. Creyò q los españoles son tontos y que con su habitual estrategia torticera lograría cambiar la situaciòn de caras a las urnas. Pues no, pasado el primer momento de anuncio de candidatura (por la vía dedo) las en cuestas colocan las cosas en su sitio y muestran la realidad. Las maniobras de este tipo con la ayuda del gobierno no van a ningún lado. La realidad que muestras, Mireia, es tal cual, un tipo oscuro del q no te puedes fiar y desde luego lo último q necesita el país.
Besos y bienvenida, te echaba de menos