Doble moral, doble rasero.

Aunque el verano no está resultando especialmente caluroso, la temperatura política ha subido muchos grados en los últimos días. La dimisión ayer de Francisco Camps pone las cosas en su sitio. Al primero que sitúa es a él, que no tiene que reconocer un delito que dice no haber cometido y de paso se opone a una «componenda» para salvar la cara y seguir en el cargo. Al dimitir como Presidente Valenciano, Camps hace un buen servicio al PP, a la vida pública y a él mismo, ya que podrá someterse a juicio sin una presión mediática insoportable… Vaya por delante para él la presunción de inocencia y no está de más recordar al PSOE que esto no es ninguna victoria, sino que es un procedimiento que ya hemos pasado. Demetrio Madrid, Presidente socialista de Castilla y León, dimitió al ser procesado por el «Caso Pekus» y tras el juicio, fue declarado inocente…
Ayer este fue el gran asunto del día, y no sé si por la falta de calor o por la alta temperatura política, pero lo cierto es que además asistimos estos días a situaciones en las que, o se debate sobre lo que no tiene debate, o bien se vuelve a escismar y envilecer la convivencia en algunos territorios.
En el primer caso se sitúan José Bono y Miguel Sebastián, que como deben creer que en España no hay apenas problemas importantes, se dedican a porfiar públicamente sobre si se debe acudir o no con corbata al escaño en el Congreso durante el mes de julio. En el segundo caso están los rehabilitados de Pascual Sala y su comparsa, los de Bildu, que ahora se dedican a hacer un llamamiento para que se torpedee el paso de la Vuelta Ciclista a España por Euskadi…
Vayamos por partes: Miguel Sebastián se quita la corbata en verano y lo hace porque dice que así tiene menos calor y necesita menos aire acondicionado. El Ministro apuesta por esta solución para el ahorro de energía en los edificios públicos, propuesta que tuvo su gracia allá por 2008… Ayer en la sesión de control al Gobierno en el Congreso, acudió sin la citada prenda y en el debate que mantuvo con el José Manuel Beloki, del PNV, Bono interrumpió para agradecer al diputado peneuvista que llevara la corbata y contribuyera a mantener la vestimenta adecuada para el Congreso. A Sebastián no le gustó la irrupción de Bono en el debate, ni le gustó tampoco al socialista Alvaro Cuesta, que no dudaron en afear la actuación de Bono, al que Sebastián dijo en los pasillos: «Yo creo que cumplo con lo que tengo que cumplir, y seguiré diga lo que diga el señor Bono y el emperador del Japón»… Sin duda el debate es de calado, de gran profundidad y es lógico que en el Congreso sea el comentario general dadas las circunstancias… España vive en un momento espléndido, sin problemas, sin paro, sin crisis económica y está muy bien que el Ministro de Industria y el Presidente del Congreso, se dediquen a debatir sobre la vestimenta veraniega de sus Señorías; toda una muestra de lo mucho que les interesa la urbanidad y las buenas costumbres a nuestros padres de la patria… En serio, lo que no debería salir del debate privado, de las formas y de la educación, se saca a la luz para risión y vergüenza de una sociedad cada día más harta de estos patéticos espectáculos.
Lo del Bildu es mucho más serio, porque en el fondo lo que hace es socavar la convivencia en Euskadi. Ha sido obtener la rehabilitación otorgada por Sala y los suyos, y empezar a pensar que esa tierra es su cortijo, que son los elegidos por el destino para decidir lo que conviene o no y sobre todo, para repartir el carnet de buen vasco y de antiespañol. Cada capítulo que protagonizan estos personajes, es una vergüenza añadida para unos magistrados al servicio de intereses en los que es mejor no pensar, que decidieron abrir una puerta y cerrar
las vías de normalización que se habían puesto en marcha.
Patxi López decidió que después de 33 años en los que no finalizaba una etapa de la Vuelta Ciclista a España en Euskadi, ya era hora de volver a la normalidad. Para ello, con el apoyo del Gobierno Vasco y de la organización de la Vuelta se fijaron 2 etapas, Noja-Bilbao y Bilbao-Vitoria. El ciclismo, de gran tradición en el País Vasco, volvía a esta tierra de la mano de una de las tres grandes pruebas del calendario ciclista internacional. Los aficionados estaban de enhorabuena, pero Bildu no lo cree así y se ha apresurado a decir que la Vuelta no es bienvenida a tierras vascas, con la ridícula interpretación de que el paso de los ciclistas trata de presentar la escenificación de que Euskal Herria no existe, que se tratará de tapar sus símbolos y que hay una nación que quiere ser dueña de su futuro. Por eso Batasuna está arengando ya a los suyos para que al paso de las etapas muestren actitudes «reivindicativas», y ya se sabe lo que estos elementos entienden por «reivindicativo»…
Bildu tira contra todo lo establecido, contra la bandera en las instituciones, contra el retrato del Rey, contra el AVE, etc… Hemos retrocedido a tiempos que parecían ya anclados en el pasado gracias al esfuerzo que PSOE y PP han hecho en el País Vasco, un esfuerzo de entendimiento posible gracias a la responsabilidad de personas que dejaron a un lado sus intereses partidarios y decidieron dar un paso adelante para normalizar la convivencia. Son personas que en muchas ocasiones han arriesgado sus vidas, que demuestran una valentía y un coraje del que nos tenemos que sentir muy orgullosos. No hay derecho a que por bastardos intereses políticos, después de todo tipo de tretas para disfrazar a los lobos con piel de cordero, unos magistrados irresponsables se hayan cargado el intento de normalidad de la vida en el País Vasco… Otra vez se habla de buenos y malos, otra vez se reabre la batalla de los españoles y antiespañoles, otra vez la inquina, la ley de la amenaza y la exaltación del victimismo. Pascual Sala y sus seis magistrados deben de tener unas tragaderas muy grandes si contemplan impasibles todo lo que está pasando…

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