Tratamiento de shock.

Madrid acoge estos días la Cumbre de la Confederación Europea de Sindicatos que, como no puede ser de manera, centró ayer su sesión inaugural en el problema del paro en el viejo continente, con la lógica atención especial a España, sede de la Cumbre, donde el paro ya roza el 26%. Fueron varios los mandatarios europeos que hicieron especial hincapié en que las economías más desarrolladas del mundo, entre las cuales están las de muchos países europeos, son incapaces de dar una respuesta solvente a este gran problema, todo un drama para quién lo padece.
Pero donde se puso especial atención fue en el paro juvenil, situación que en España tiene tintes de verdadero dramatismo. El 55% de los jóvenes menores de 25 años está en paro en nuestro país y sumamos ya 930.200 parados en este grupo de edades, según revelaba la pasada semana la EPA. Siento ser tan directa, pero con estos datos en España no hay futuro y esto es algo que no nos podemos permitir… Líderes europeos, como la Canciller Merkel la semana pasada, o ayer el Responsable de Economía de la Comisión Europea, Olli Rehn, han alzado su voz contra esta insostenible situación y alientan reformas, más reformas, para intentar encontrar soluciones. Desde luego la solución no es desinvertir en formación, como parece que se pretende al retirar determinadas becas de movilidad entre universidades españolas, sino que está en crear oportunidades para los jóvenes, alentar su interés por una mejor preparación, una mayor polivalencia en el trabajo y facilitar a las empresas su contratación.
Con la galopante tasa de paro juvenil, no sólo se está frustrando a las nuevas generaciones de españoles, que las estamos perdiendo porque los valores potenciales buscan sus oportunidades fuera de España, es que estamos derrochando ingentes cantidades de dinero público para una formación de la que se benefician otros países y, lo que es mucho más grave, estamos bloqueando el tejido laboral español para el futuro. Los nuestros se van y se frustra el natural relevo generacional, que cuando se produzca, tendrá como destinatarios jóvenes de otros países, porque los nuestros ya no estarán.
Soy optimista por naturaleza. Creo en este gran país que es España; estoy convencida de que es tierra de oportunidades, pero no termino de ver el acierto de los gobernantes ni de las fuerzas sociales para poner coto al paro juvenil. Los sindicatos, con demagógicas apelaciones a la precarización laboral, bloquean muchas oportunidades. El Ministerio de Trabajo pone parches para fomentar a los emprendedores, cuando lo que se necesita son propuestas audaces y realmente atractivas que sean capaces de estimular y acabar con el fatalismo que nos invade.  

1 comentario

  1. Perfecto Mireia, muy bien tomada y descrita la situación precaria y sin esperanza de los jovenes españoles y de toda esta situación en que se encuentra España y que como bien dices, gran país de oportunidades, pero que el gobierno no encuentra la salida correcta y sus acciones alejan cada vez más a jóvenes con formación e ilusiones para fuera del país y esto es lastimable para el país y para el elemento humano con gran potencial que otros paises tomarán para si.

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