Este sí que es un problema.

 Arranca una semana importante. No lo digo precisamente por la huelga general del 14, que también, sino porque hoy mismo PP y PSOE comienzan a negociar un acuerdo que pueda poner orden y sentido común al grave problema de los desahucios. Bueno orden lo hay, porque se producen conforme a la Ley Hipotecaria vigente, lo que pasa es que esta ley está desfasada y las leyes han de estar adecuadas a cada tiempo, ya que si son caducas no sirven para su cometido.

 Es cierto que las leyes hay que aprobarlas tras un análisis reposado y sereno de la materia sobre la que versan y no se pueden promulgar en momentos de agitación, de estrés social y de corazón más que de cabeza, situación que actualmente vivimos en España. Pero también es cierto que hay que adecuarse a los tiempos y la crisis exige medidas especiales que los poderes públicos y los partidos políticos no pueden eludir.

 Los bancos actúan conforme a derecho, nadie lo duda, pero lo hacen con una frialdad manifiesta y sin tener en cuenta que muchos han necesitado ayuda para salir adelante y que si se les hubiera aplicado la misma justicia que ellos emplean, hoy no existirían. Esa especie de clemencia que se les pide, sobre todo a aquellos que han recibido ayudas públicas, es la que se trata de alcanzar para evitar que miles de familias no se queden en la calle. Se trata de buscar fórmulas en clave de alternativas para las personas que no tienen nada y que se ven despojadas de sus bienes, en muchos casos porque con ellos han avalado a familiares o amigos para que pudieran tener su futuro.

 Los expertos que ambos partidos han elegido parecen personas responsables que pueden ayudar a aportar luz. Casi todos ellos han manifestado que no asumen su tarea como una rutina, sino que están para dar soluciones, encontrar acuerdos y no perder el tiempo. Estamos ante un reto trascendental de los partidos por dar soluciones a los ciudadanos. En segundo trimestre de este año 526 familias son desalojadas al día de sus casas por no poder pagarlas. Se calcula en cerca de 400.000 las familias que podrían verse afectadas en los próximos tres años. Así no podemos seguir… Y algo más preocupante, este es solo un síntoma de una de las más graves enfermedades sociales que tenemos en España: el alto endeudamiento de las familias.  

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