Mentiras piadosas no Ministra, no.

La prudencia es una virtud en todos los órdenes de la vida. Mucho más en política, actividad en la que es perfecta la aplicación de la máxima “por la boca muere el pez”… Es función de todo político llevar la esperanza, hacer una llamada a la ilusión, poner sobre la mesa proyectos e ideas de futuro. Lo que pasa es que desgraciadamente muchos políticos han cambiado esta perspectiva por el “sostenella y no enmendalla”, por no rectificar jamás y por considerar que un perdón a tiempo es una victoria para el adversario.
Toda esta reflexión la hago a cuenta de las declaraciones realizadas ayer por la Ministra de Trabajo, Fátima Báñez, quien aseguró que España “está saliendo de la crisis” y que hay signos esperanzadores. ¡Qué más quisiéramos los españoles que ver los mismos signos que la Ministra!… Pero lo dice apenas unos días después de que la EPA nos haya dado uno de los mayores mazazos y cuando todos los organismos internacionales y el propio Gobierno vaticinan un primer semestre de 2013 verdaderamente difícil, lo que hace que sus palabras pasen a engrosar el cúmulo de declaraciones voluntaristas que en poco contribuyen a generar confianza.
Una Ministra del Gobierno no puede dar la batalla por perdida, es obvio. Pero tampoco puede dejarse llevar por el entusiasmo personal y por la creencia en que las medidas de su trabajo ya han dado resultado. El camino de la recuperación es largo y difícil, exige muchos esfuerzos y sacrificios y obliga a adoptar medidas muy dolorosas. Por eso hay que extremar la prudencia, porque los resultados no serán inmediatos y porque los ciudadanos ya están hartos de declaraciones de cara a la galería. Mariano Rajoy exhibe una prudencia extrema en sus valoraciones y medita, y hasta qué punto, si es o no imprescindible el rescate… Es hora de dar mensajes en positivo, convocando a la confianza, pero no dando por sentado situaciones que desgraciadamente no se están produciendo. Se producirán, porque España saldrá de ésta, pero anunciar la luz cuando seguimos en el espesor de la negrura del túnel no se debe hacer, porque sólo puede generar rechazo o frustración. El paro no se ha frenado, la creación de empleo no ha empezado, el consumo no despega, los bancos no sueltan ni un euro… Con estas variables lo que hay que decir a los ciudadanos es que se trabaja para invertir la situación, para frenar las caídas, para sanear una economía enferma. Dar falsas esperanzas es hacerse trampas al solitario y la política española no está para espejismos, aunque se hagan con la mejor intención como imagino pretendió hacerlo la Ministra, pero se equivocó.

1 comentario

  1. Los andaluces son todos unos exagerados y esta ministra no es el perfil que necesita un área como la de trabajo. Es muy grave dejar en manos de una incompetente el principal problema de los españoles y con esta gente tan poco preparada no va Mariano Rajoy a sacar adelante los problemas que tiene España.Ana Mato y Fátima Báñez son con Ignacio Wert lo más pobre y poco preparado que tiene el Gobierno,aunque en el caso de Wert no falla la preparación sino su tacto a la hora de abordar los problemas que generan conflictos.

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